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A
partir del siglo XI, se inaugura la segunda etapa en el
arte islámico con la presencia de pueblos bereberes
(almohades y almorávides) en al-Andalus. El arte
almorávide se caracteriza por un predominio de lo
decorativo sobre lo constructivo, que recurre al uso del
ladrillo en columnas o pilares, así como arcos más
complejos (polilobulados y mixtilíneos) y bóvedas
más variadas como las esquifadas o de mocárabes,
y la decoración de red de rombos o sebka. Corresponden
a este periodo el mihrab de la mezquita de Almería.
La
siguiente invasión da origen al arte almohade, año
1153, que establece su capital en Sevilla hasta su derrota
frente a los cristianos en la batalla de las Navas de Tolosa
(1212). En esta fase prima lo constructivo tanto en las
bóvedas como en los arcos y se origina la tipología
de mezquitas en forma de T.
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Así
mismo se edifican construcciones de tipo defensivo como
las torres albarranas, (como la célebre torre del
Oro) las alcazabas o La Kutubiyya, mezquita de Marrakech.
Finalmente, el arte hispanomusulmán culmina en su
etapa Nazarí, reino de origen independiente creado
a raíz de la conquista de Granada en 1238. Arte en
cierto modo ecléctico, se caracteriza por la profusa
decoración a pesar de la pobreza de los materiales
que emplean. Sus características principales son
la columna de fuste cilíndrico con un capitel de
dos cuerpos, el inferior decorado con cintas y el superior
con ataurique. La elegante inscripción epigráfica
que a veces decora sus cimacios sirve de base a los arcos
angrelados y peraltados.
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Se
enriquecen las cúpulas de mocárabes y se utilizan
techumbres que complementan la rica ornamentación
en uno de los máximos momentos de declive del arte
hispanomusulmán.
Su edificio más emblemático es la Alhambra
de Granada, que comprende todo un conjunto residencial amurallado.
Sus orígenes se remontan a la alcazaba que mandó
construir Muhammad I, el fundador de la dinastía
de los Nazaríes, quien abasteció de agua la
colina y levantó la torre de la Vela y la del Homenaje.
El palacio que se conserva hoy día fue construido
por Yusuf I (1333-1354) -el salón del trono y el
patio de los Arrayanes en el espacio público- y por
Muhammad V (1354-1391), que completó la zona privada.
Destacan los baños, quizá de los más
ricos hallados en la península, y el patio de los
Leones, donde sobresalen la sala de los Abencerrajes, la
de Dos Hermanas y la de los Reyes. Los patios y los jardines,
tanto el del Partal, que es el más próximo
al palacio, como el del Generalife (la huerta excelsa) situado
frente al palacio real llamado, resumen la esencia del concepto
del jardín islámico ofreciendo una imagen
de belleza sensorial incomparable. Véase Paisajismo:
Oriente y el islam.
En las artes aplicadas, son singulares las obras de seda
granadina, la cerámica de reflejo metálico,
los trabajos en taracea, así como los realizados
en cuero como cordobanes y guadamecíes, y que reflejan
la marcada huella oriental.
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